APEGO ANSIOSO-AMBIVALENTE

 APEGO ANSIOSO-AMBIVALENTE

El apego es el vínculo que se crea entre el bebé y los cuidadores para garantizar la supervivencia del bebé, y genera una forma de relacionarse íntimamente a lo largo de  toda su vida. En este vínculo, los padres satisfacen las necesidades más básicas del bebé, como la alimentación y el sueño; dado que los bebés humanos son dependientes y no podrían sobrevivir sin un cuidador.  

Es importante para su desarrollo que el cuidador pueda estar disponible para el bebé, y pueda satisfacer sus necesidades, en el tiempo y el modo adecuado. Cuando esto no se produce así, existen problemas en el apego, en este caso el ansioso, que tendrán consecuencias en la maduración del niño, que se ha desarrollado con carencias, dando lugar en la vida adulta a problemas psicológicos.  En este sentido, en la relación entre el niño y sus cuidadores se construye un sentimiento básico de que el niño es alguien diferente de sus papás, de que van a estar si lo necesita, que le ayudan a explorar; también un sentimiento de confianza en el mundo y en uno mismo, y de autoestima. Así, los padres permiten construir la seguridad emocional atendiendo al mundo interno del bebé/infante. Cuando ese vínculo no es seguro, porque los padres no responden adecuadamente a la necesidad, hablamos de apego inseguro, que puede ser de tipo ansioso-ambivalente o de tipo evitativo


 ¿QUÉ ÉS EL APEGO ANSIOSO-AMBIVALENTE?  una sensación constante de inseguridad, de que a veces sus cuidadores están y otras veces no están, lo constante en los cuidadores es la inconsistencia en las conductas de cuidado y seguridad.    

             

En muchas ocasiones, el cuidador no está disponible, de manera que se vuelve imprevisible para el niño, que no sabe cuándo vendrá. Para poder sobrevivir, dado que necesita al cuidador para ello; el niño aprende que si insiste en llamar su atención, el cuidador acaba acudiendo. Es decir, el bebé emite una respuesta para que el cuidador cubra su necesidad, y el cuidador acude cuando ha hecho varios intentos, no a la primera. De este modo, el bebé aprende que para sobrevivir en esa relación, debe persistir haciendo llamadas de atención al cuidador, y se expresa de manera más intensa para que los papás puedan acudir a calmar su necesidad, dado que tardan en hacerlo. 

Esto, la mayoría de las veces se trasladan al ámbito escolar, donde los alumnos con apego ansioso-evitativo irrumpen la clase con gritos, quejas o llanto para llamar la atención del docente, ya que este, al establecer un vínculo afectivo, pasa a ser su cuidador y lo reclama para calmar sus necesidades básicas. 

¿Qué hacer ante un caso con apego ansioso?

Se ha demostrado que la mejor manera de formar apegos saludables es mostrarle al niño que tanto la madre como el padre es confiable para satisfacer sus necesidades.  Como docentes, podemos proporcionarle cercanía, amor y comodidad, además de comentar esta situación con los familiares más cercanos.

Equilibrar la orientación con la libertad es clave para ayudar a que los niños se sientan seguros en sus relaciones, lo que es importantísimo para ayudarlos a establecer vínculos más saludables. 

En el caso de que el niño ya haya desarrollado un apego ansioso podría beneficiarse muchísimo de la intervención de un profesional, ya que pueden necesitar ayuda a la hora de aprender a regular sus emociones, y a manejar sus propios comportamientos. Así, la terapia puede ayudar tanto a los padres como a los niños a desarrollar apegos más saludables.


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