APEGO DESORGANIZADO
APEGO DESORGANIZADO
El apego es el vínculo que se crea entre el bebé y los cuidadores para garantizar la supervivencia del bebé, y genera una forma de relacionarse íntimamente a lo largo de toda su vida. En este vínculo, los padres satisfacen las necesidades más básicas del bebé, como la alimentación y el sueño; dado que los bebés humanos son dependientes y no podrían sobrevivir sin un cuidador. En este sentido, el vínculo de apego es un vínculo de confianza y seguridad en el cuidador, donde el bebé puede cubrir sus necesidades para desarrollarse porque esa figura cuidadora estará ahí como un sostén.
En el caso del apego desorganizado, el bebé se ha criado en un entorno que le es muy hostil, en donde siempre hay agresividad en forma de malos tratos tanto físicos como psicológicos y, en ocasiones, también pueden haber abusos sexuales. Este tipo de experiencias, ya muy malas de por sí, son vividas de forma especialmente dura durante la infancia, produciendo un desequilibrio interno muy fuerte en el niño o niña.
¿Qué es el apego desorganizado?
Es una mezcla entre el apego ansioso y el evitativo en que el niño presenta comportamientos contradictorios e inadecuados. Hay quienes lo traducen en una carencia total de apego. Lo constante en los cuidadores han sido conductas negligentes o inseguras.
El infante, quien es víctima de sus propios padres o cuidadores, también depende de ellos. No puede huir de la situación porque, además de no disponer de los medios para ello, tampoco se lo podría permitir. El niño, por naturaleza, sabe que no puede vivir sin su cuidador, así que trata de acercarse lo máximo a él, pese a que sabe que va a recibir daño.
No obstante, cabe decir que no siempre habrá apego desorganizado a causa de una relación con malos tratos. A veces, el vivir con padres con un estilo educativo inestable en el que no se tiene en cuenta al infante es suficiente para que se dé este tipo de apego. Los niños que han sido maltratados por sus propios padres o adultos cercanos acaban desarrollando un evidente miedo hacia ellos. El haber vivido una situación de abuso de cualquier tipo puede contribuir a que se den los síntomas del trastorno de estrés postraumático.
¿QUÉ PODEMOS HACER ANTE ESTA SITUACIÓN?
Si somos testigos de esto, lo mejor es llamar a la policía y a asuntos sociales para que lo resuelvan. Además, el infante necesitará mucha ayuda psicológica, proporcionada por el Estado.
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